Viaje a través de 6 ecosistemas en Chiapas

Se escucha el cantar de las aves, la neblina nos rodea, a lo lejos se escucha un río, miramos a nuestro alrededor y no damos crédito. Chiapas nos envolvió, y nosotros cedimos a sus encantos.


Para nosotros Chiapas significa naturaleza, cultura y folclor, sin duda uno de los estados más ricos y diversos de México. Paramos en Unión Juárez para encontrarnos con Roraima, nos recibe en su hermoso hotel y nos cuenta anécdotas del pueblo y los escaladores que lo vistan.


La montaña nos espera, el volcán Tacaná es un gigante tímido, la neblina lo cubre gran parte del día y solo se muestra por ocasiones. Para todo caminante, esta actividad resulta en una meditación en movimiento.  


La cima, no es solo la culminación de la actividad física, es un sentimiento de conquista y mérito, el esfuerzo físico y la belleza del paisaje provocan un cambio de consciencia, es como si al poder ver nuestro entorno desde un punto más alto ganáramos claridad.


Nos trasladamos a Huixtla, zona reconocida mundialmente por su café, Finca Irlanda nos recibe con un edificio para huéspedes construido sobre antiguas bodegas de grano, desde aquí podemos apreciar la casona principal que data del siglo XIX.


Finca Irlanda es un proyecto bio-dinámico, bio-intensivo, orgánico, libre de pesticidas y agroquímicos, razón por la cual teníamos que hacer esta parada. Quienes habitan esta finca, cerca de 30 familias, viven rodeados de selva, un lugar excepcional, gran parte del terreno está destinado a la conservación.


Nuestra última parada será La Reserva de la Encrucijada, aquí, los manglares de 35 a 50 metros cubren los canales por los que se accede a las pequeñas poblaciones que habitan esta reserva natural protegida.


Los habitantes controlan su pesca a través de cooperativas, mismas que atienden los centros turísticos.


El Ballenato, un centro turístico operado por dichas cooperativas será nuestro hogar. Al llegar un camino de piedra te muestra el camino hasta el edificio semi-hexagonal construido en madera y palma. Un oasis en el medio de la playa, donde podremos gozar del buen clima, relajarnos en las hamacas o refrescarnos en el mar.

Viajar es, sin duda, la mejor manera de conocer y conocernos, es aquí donde valoramos aquello que realmente importa y entendemos los ritmos y flujos de la naturaleza. Ritmos invisibles al ojo no entrenado del turista y evidentes a los de todo buen viajero.


1 comentario


  • Natalia Ramos

    Me encantah!


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